COMO LO HACEMOS

La dependencia a drogas, alcohol y/o fármacos es un problema biopsicosocial, en consecuencia nuestros programas se basan en un enfoque multifactorial.


El proceso terapéutico propende a un estilo de vida que nos permite estructurarnos de la manera más cercana a la realidad de las personas no adictas, por lo tanto comenzamos a las 6:45 hrs -como la mayoría de las personas que trabajan-, 15 minutos después hacemos yoga para afrontar el día con serenidad, equilibrio y con tensiones alivianadas. Acto seguido, compartimos el desayuno para disponer después del tiempo necesario para dejar nuestras habitaciones limpias y ordenadas.

A las 9:30 corresponde el primer taller grupal. Hablamos de espacios donde compartimos experiencias y sentimientos, preocupaciones, dificultades y logros, porque la interacción experencial con los compañeros nos ayuda a crecer. El hablar es una de las formas más beneficiosas del proceso terapéutico, tanto para residentes como para terapeutas, pues es un espacio donde estos pueden recoger mucha información de cada uno de nosotros. A las 12:30 tenemos nuestra primera sesión de meditación del día, donde, en alguna de las plazas de la comunidad, permanecemos en silencio para aquietar el espíritu y dejar nuestra mente en descanso, y así podamos continuar el día en armonía con nosotros mismos y con quienes nos rodean.

Después de almuerzo tenemos otros talleres grupales y, tras la once-comida tenemos nuestra reunión de cierre donde nos contamos cómo nos fue en la jornada. En nuestro tiempos libres podemos realizar actividades personales como leer, escuchar música y departir entre nosotros.

Es una vida estructurada donde nos planteamos objetivos y trabajos a realizar en pro de nuestros procesos terapéuticos e interactuamos con personas que a veces son muy distintas pero han vivido experiencias similares a las nuestras, ello nos ayuda en este camino difícil que es a veces doloroso.



FILOSOFÍA
Nuestros programas de rehabilitación se estructuran dentro de numerosos espacios terapéuticos que permiten que las personas descubran elementos personales y sociofamiliares que potencien la necesidad de evitar los problemas a que los ha llevado el consumo de drogas, alcohol o fármacos. En estos espacios las personas tienen la posibilidad de desarrollar sus potencialidades y modificar elementos negativos para enfrentar las viscisitudes de la vida sin recurrir al consumo de sustancias. Estos espacios colectivos se complementan con trabajos con terapeutas que se realizan de manera individual.

TRABAJOS COMUNITARIOS
El trabajo dentro de la comunidad es una de las herramientas más importantes para retomar la estructura de vida perdida durante el consumo. El vivir y trabajar en conjunto con otras personas es además un desafío que a menudo revela conductas negativas que la persona ha adquirido para sobrevivir en el mundo de las drogas y el alcohol y que deben ser superadas.

Este trabajo incorpora valores distintos a los que posee la persona en su etapa de consumo. Promueve el espíritu de solidaridad, la sensación de estar trabajando activamente con un objetivo común, la empatía, la disciplina y la pertenencia.

El trabajo comunitario favorece también el bienestar de toda la comunidad, ayuda a mejorar las condiciones de vida de los que comparten este lugar como su hogar: una casa grande con todas las tareas que significa el mantenimiento de sus dependencias, jardines, instalaciones e incluso el cuidado de los animales que comparten la vida comunitaria.


La comunidad funciona así de manera organizada y, a medida que los residentes avanzan en su proceso, se les entregan responsabilidades definidas por el equipo técnico, como jefe/a de trabajos, jefe/a de cocina, jefe/a de huerto, jefe/a de riegos y jefe/a de piscinas.

Si estás con un problema de adicción acércate a nuestra comunidad para que te ayudemos y puedas aspirar así a un cambio significativo en tu vida.