|
POLVO DE ESTRELLAS
MI SABOR SERÍA LO ÚNICO que pronto querrías sentir. Lo supe a pesar de
que tus manos primerizas temblaban y temblaban. Y no me equivocaba
porque tras un corto tiempo de ventajas amigables, me quedé a vivir
contigo a compartir alegrías y penas, e incluso esas noches terribles
en que no podías dormir porque tenías que rendir tus exámenes. Tus padres te escribían cartas que yo empecé a impedir que leyeras, no quería compartirte. Tu lugar estaba sólo junto a mí, y sentía que no necesitabas a nadie más. Por eso, para ser sincera, confieso que hasta disfrutaba de ese sufrimiento tuyo por añoranzas porque te aferrabas tanto a mí entonces, que yo no podía sino desear que cosas malas te ocurrieran, ése sufrimiento tuyo nos acercaba. Me puse absorbente, lo reconozco aunque no es algo de lo que me arrepienta, las femeninas somos así y a ti así te gustaba, de hecho dejaste de ir a clases por no dejarme sola, tampoco te juntabas con tus compañeros porque te dabas cuenta de que eso para mí era molesto. En compensación, te permitía la compañía de esos amigos que nos habían presentado, la gente realmente buena. Me compartías con ellos y a veces con ellas, y a mí no me importaba; todo lo contrario, yo soy femenina que gusta de otras femeninas, y soy también femenina que gusta de otros varones. Era, en todo caso, sólo un juego de amistades, pequeños arrebatos, porque en el fondo yo era tuya y tú solamente mío. Qué más se puede pedir. Por desgracia empezaste a palidecer. No fue mi culpa. Es que no te alimentabas y así, débil, cualquier cosa te distraía. Yo te seguía queriendo porque me daba cuenta de que eso te pasaba por la devoción que me tenías, y te seguiría queriendo, amando es la verdadera palabra. Por desgracia me olvidaste en un descuido en casa de una mojigata que se lo contó a tus viejos. Me vi así, espectadora de una escena decadente donde tu madre lloriqueaba y tu padre te pedía a gritos que le explicaras nuestro amor, como si en el amor cupieran explicaciones. Te sacaron de ese hogar que construimos, te internaron en un lugar donde pretenderían quebrarnos el amor. Ha pasado tanto tiempo, nada he sabido de ti. No importa. Mi esperanza está en que algún día mis recuerdos te dobleguen y te rindas. Te prometo que entonces estaré lista para darte de todo lo que desees y necesites, y más, te daría más, porque sé que tu cuerpo me pide y me pide, y me continuará pidiendo, porque para eso eres mío y serás mío para siempre. |